Black intenta ser una película de acción frenética y la mayoría de las veces lo consigue. La acción no cesa en ningún momento, los enemigos nos rodean y nos atacan continuamente, y pocas veces tendremos que soltar el gatillo para preocuparnos de la munición o de no hacer demasiado ruido. Y cuando apretemos el gatillo veremos lo que pasa, pues el escenario reacciona dinámicamente a las balas; estas no se limitan a quedarse “marcadas” en él con la típica textura sobreimpresa, lo destrozarán, provocarán reacciones que, naturalmente, pueden usarse para acabar con los enemigos.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Black intenta ser una película de acción frenética y la mayoría de las veces lo consigue. La acción no cesa en ningún momento, los enemigos nos rodean y nos atacan continuamente, y pocas veces tendremos que soltar el gatillo para preocuparnos de la munición o de no hacer demasiado ruido. Y cuando apretemos el gatillo veremos lo que pasa, pues el escenario reacciona dinámicamente a las balas; estas no se limitan a quedarse “marcadas” en él con la típica textura sobreimpresa, lo destrozarán, provocarán reacciones que, naturalmente, pueden usarse para acabar con los enemigos.
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